Del litoral francés al interior de Álava

Esta ruta aprovecha la existencia previa de la calzada romana conocida como Vía de Aquitania, que unía Burdeos con Astorga, y cuyo trazado aún puede reconocerse en muchos puntos de la geografía francesa y española -en territorio burgalés son todavía visibles muchos tramos-.

Desde Bayona, el camino continúa por suelo francés y ofrece hermosas imágenes a su paso por las localidades costeras de Anglet, Bidart, Saint Jean de Luz y Urrugne. Posteriormente, se interna en España a través de Irún, donde finaliza la primera etapa (de 41,2 kilómetros). Desde allí, cruza la provincia de Guipúzcoa de nordeste a suroeste y entra en territorio alavés a través del espectacular paso del Túnel de San Adrián. Hernani es punto de llegada de la segunda etapa (24,1 kilómetros), Tolosa de la tercera (21,8), Zegama de la cuarta (31) Y Salvatierra de la quinta (23 ,3).

La ruta se dirige hacia Vitoria, una ciudad que posee una clara impronta jacobea, como evidencia su interesante iglesia de Santiago, además del hospital y avenida de igual nombre. Allí concluye la sexta etapa del recorrido (29 kilómetros).

Desde la capital vasca, se continúa -siempre en dirección suroeste- por Armentia -cuya iglesia románica alberga una de las más antiguas representaciones conservadas en España de Santiago a caballo-, Gomecha y Subijana de Álava, última localidad del País Vasco antes de llegar al Condado de Treviño.

En Subijana, el camino atraviesa por el centro de la localidad y enfila hacia La Puebla de Arganzón por un terreno irregular, ascendente primero y después descendente, que antes de alcanzar la primera localidad burgalesa del recorrido deja a la izquierda Villanueva de la Oca ya la derecha la Torre de Arganzón (Bien de Interés Cultural). Esta construcción del siglo XII -que .posteriormente sería utilizada como torre de la línea de telégrafo óptico que comunicaba Madrid con Irún- se levanta en lo alto de Peña María y recibe también el nombre de Torre de las Conchas. Tras dejar atrás una accidentada orografía, en La Puebla finaliza la séptima etapa de la Vía de Bayona (de 19,8 kilómetros). Desde aquí se adivina ya un terreno mucho más cómodo para el viajero.

La Puebla de Arganzón

Esta localidad, que todavía hoy conserva un marcado trazado medieval, merece una visita sosegada. Se accede al Conjunto Histórico-Artístico de La Puebla a través de la calle Santiago, de innegables reminiscencias jacobeas.

Desde lejos sobresale por encima del caserío la esbelta torre de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (declarada Bien de Interés Cultural en 1991). Este es el edificio más sobresaliente de La Puebla de Arganzón. Se trata de un templo de estilo gótico tardío, levantado en el siglo XV, en el que destaca la portada, la ya mencionada torre (con elementos góticos, renacentistas y barrocos) y el retablo mayor, de estilo plateresco (s. XVI), además del panteón sepulcral de la familia Gordejuela (también del siglo XVI).

El conjunto formado por el Hospital de Peregrinos de San Juan Bautista y la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, ya a las afueras de la localidad, nos devuelve los recuerdos de la antigua ruta hacia Santiago.

Otro punto de interés en La Puebla es el puente medieval sobre el río Zadorra (gótico, del siglo XIII), desde cuya margen derecha se obtienen buenas vistas del entramado urbano.

Al margen, la propia arquitectura civil de sus calles y las casas blasonadas de los siglos XVI al XIX (con escudos de los Antezana, Gordejuela y Ortiz de Urbina) son igualmente reseñables. Entre ellas destaca la ubicada en el número 4 de la calle Santiago. También resultan interesantes las fachadas que completan el lado de la Plaza Mayor opuesto a la iglesia de la Asunción. Una de ellas alberga las dependencias del Ayuntamiento.

Por el Condado de Treviño y el sur de Álava

El paisaje se abre después de superar Las Conchas y, a partir de La Puebla de Arganzón, se impone un terreno más llano. Siguiendo las huellas de la vía romana de Aquitania, el camino sale de La Puebla por la calle Santiago y discurre junto a la antigua autovía A-1 hasta alcanzar la Venta de Burgueta, donde gira a la izquierda para llegar a Burgueta, la localidad más occidental del municipio de Condado de Treviño.

La iglesia de San Martín es el principal elemento arquitectónico de esta pequeña localidad treviñesa en cuyo trazado aún es perceptible la huella medieval -aunque yacimientos como el de Las Canteras atestiguan la presencia humana durante las edades de los metales y en época romana-o El templo mezcla distintos estilos, desde el románico al barroco, junto con elementos populares y eclécticos, correspondientes a épocas que se extienden entre los siglos XIII y XIX. El pórtico barroco y la portada románica son los elementos más sobresalientes. Al margen de la iglesia, cabe destacar dentro del conjunto urbano dos casas, una de ellas blasonada y la otra fechada en 1785. La ruta nos conduce por la calle Mayor y sale hacia la derecha, después de pasar junto a una fuente que luce símbolos jacobeos.

La ruta abandona enseguida el Condado de Treviño hacia el sur y se interna en territorio alavés. Estavillo, Armiñón, Ribaguda y Lacorzana son los siguientes lugares de paso, antes de adentrarse de nuevo en la provincia de Burgos. En Estavillo destaca la iglesia de San Martín, de estilo gótico. En ella sobresale la portada del siglo XV, en cuyo tímpano aparece representada la escena de la Anunciación. En el interior se conservan dos interesantes retablos del siglo XVI.

Armiñón es la cabecera del municipio e integra a Estavillo y Lacorzana. Entre sus edificios más notables figuran la iglesia de San Andrés Apóstol y el palacio del Marqués de Terán. Sin embargo, uno de los espacios más bellos es el entorno del puente medieval sobre el río Zadorra. Se trata de una obra compuesta de sillares, levantada entre los siglos XIV y XV, formada por seis ojos, dos con arcos apuntados y el resto de medio punto.

La siguiente localidad es Ribaguda, perteneciente al municipio de Ribera Baja. El núcleo se encuentra presidido por la iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Tiene planta de cruz latina y fábrica de sillería. Destaca en ella la portada románica parcialmente cegada por el pórtico, de construcción más reciente. A poco más de un kilómetro se encuentra Lacorzana, con su casa-torre de los Hurtados de Mendoza, almenada y de planta rectangular. Entre estas dos últimas localidades, el río Zadorra (al que a la altura de Lacorzana se une el Ayuda) acompaña el recorrido.

Miranda de Ebro

El acceso a Miranda de Ebro se efectúa después de atravesar varias veces por debajo de la autovía A-I y las autopistas AP-1 y AP-68. Tras dejar Arce a la izquierda, se bordea el paraje de El Lago y se cruza el poblado de Bayas, para entrar en el casco urbano mirandés junto a la rotonda del Hermanamiento (símbolo de la unión con la localidad francesa de Vierzon).

El camino permite disfrutar de los parques de Antonio Cabezón y Antonio Machado antes de alcanzar el casco antiguo, que concentra la mayor parte de los edificios de interés arquitectónico.

Sin embargo, antes de atravesar el río Ebro merecen una visita algunos edificios representativos del siglo XX, como la Plaza de Abastos, la Estación de Ferrocarril, la iglesia de San Nicolás o el antiguo convento de las Madres Agustinas Recoletas, hoy sede de la Junta de Castilla y León.

Al barrio de Aquende, parte antigua de la ciudad, se accede a través del Puente de Carlos III, construido en el siglo XVIII después de que una riada se llevara el antiguo puente sobre el Ebro. Junto a éste se encuentra la hermosa iglesia románica del Espíritu Santo (del siglo XIII), en la que destaca la portada y, sobre todo, el ábside.

Ya en la parte antigua de la ciudad (declarada Conjunto Histórico-Artístico), la plaza de España permite contemplar las casas palaciegas de los Urbina y las Cadenas, frente al Ayuntamiento. Muy cerca se encuentran las iglesias de Santa María de Altamira (siglo XVI) y San Juan Bautista, esta última una joya del gótico en lamentable estado de ruina. Junto a la iglesia de Santa María, el Teatro Apolo constituye una buena muestra de la arquitectura de los primeros años del siglo XX.

Cerca se halla el Convento de los Sagrados Corazones (siglos XVI-XVII), frente al que se levanta la Casa de Don Lope (del XVIII). Y por último, ya en el cerro de La Picota, los restos del Castillo y el Rollo Jurisdiccional completan la nómina de edificios singulares.

A través del valle del Ebro

Tras salir del casco antiguo de Miranda de Ebro se cruza por el barrio del Crucero hacia Orón, localidad que depende administrativamente de Miranda. El río Oroncillo, que acompañará el recorrido durante muchos kilómetros, se cruza poco antes de llegar a Orón por un puente del siglo XVII, de estilo clasicista. En Orón (que tuvo hospital de peregrinos, documentado en 1576) sobresale la iglesia de San Esteban Protomártir, de mediados del siglo XVI, declarada Bien de Interés Cultural. En su interior merecen una visita el retablo mayor barroco y las capillas laterales. Además, cabe citar el palacio del Cardenal Juan Martínez de Ternero, que conserva el escudo familiar.

Nada más dejar a la izquierda el Hospital Comarcal de Santiago Apóstol (cuya denominación es heredera del antiguo hospital ubicado en el casco antiguo mirandés) se toma un camino que permite evitar la carretera Nacional-I, que queda a la derecha de la ruta.

Desde aquí se obtienen buenas vistas de la torre del telégrafo óptico de Bujedo, ubicada a la derecha de la N-I, sobre un promontorio muy próximo a Candepajares. Un cruce a la izquierda conduce hacia Bujedo, pero enseguida, nada más atravesar el Oroncillo, parte a la derecha el camino que enfila hacia el Desfiladero de Pancorbo.

Con el río siempre a la derecha, la ruta se aproxima a la Autopista Burgos-Armiñón, junto a la que acaba discurriendo hasta la entrada de Ameyugo. En ese punto, un puente sobre la AP-1 permite acceder al pueblo, asentado bajo un cerro rocoso y a los pies de los Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo.

Por la calle Real se accede a la localidad, a cuya entrada hay una vistosa fuente neoclásica, Más adelante aparece el torreón de los Guevara (B.I.C.), una sólida construcción de buena fábrica de sillería (de finales del siglo XV) que destaca sobre un conjunto de edificaciones donde no faltan las casas blasonadas. Dentro del casco urbano se encuentra también la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua (del siglo XVI, con elementos góticos y renacentistas), en la que destaca la torre. En el interior hay una imagen de la Virgen, del siglo XIV, además de enterramiento s de los siglos XV y XVI y una custodia plateresca.

Casi al final de la calle Real se encuentra el antiguo hospital de peregrinos, fundado en el siglo XV y reformado en el XVIII.

Encima del farallón rocoso que preside Ameyugo se conservan los restos de una antigua fortificación. Muy cerca de la localidad, siguiendo por la N-I en dirección a Pancorbo, se llega al Monumento al Pastor, un espacio de recreo ideado por el escultor Víctor de los Ríos en 1961, formado por varias piezas escultóricas de gran tamaño, entre las que destaca el pastor con su perro. .La salida de Ameyugo se efectúa por la carretera BU-721 durante un corto trecho. Enseguida parte un camino a la izquierda que, bordeando el área de servicio de la autopista, se interna entre tierras de cultivo en busca del río Oroncillo.

Pancorbo

Ya dentro del término de Pancorbo, el camino llega prácticamente hasta la N-I y, acompañado a la derecha por el Oroncillo, asciende suavemente hasta el Desfiladero de Pancorbo, convertido en una estrecha senda entre abundante vegetación.

A los pies del imponente Desfiladero, que parece cerrar por completo el paso, se encuentran las ermitas del Cristo de Barrio (a la izquierda de la N-I) y la Virgen del Camino (a la derecha).

Siguiendo por la izquierda del río y de la carretera se atraviesa el desfiladero bajo el puente del ferrocarril, para cruzar bajo un túnel que salva la N-I y permite alcanzar (después de un nuevo paso sobre el Oroncillo), un área de descanso a la entrada de Pancorbo.

Esta localidad ha sido a lo largo de los siglos lugar de paso de las distintas civilizaciones. Distintos yacimientos ubicados en las dos márgenes del desfiladero atestiguan la presencia humana desde la Edad del Hierro. De la época de dominación romana se conservan vestigios de la Vía de Aquitania.

Entre los restos más antiguos de la Edad Media destacan las ruinas del Castillo de Santa Marta (siglos VIII-IX). Además, se conserva una pequeña parte del lienzo de la muralla, con la denominada Puerta de la Muralla Vieja. El propio conjunto urbano, que se alarga encajonado a ambos lados del roncillo, recuerda claramente el esplendor alcanzado en la Edad Media.

Dos son las construcciones religiosas que conserva la localidad. La iglesia de Santiago es de estilo renacentista con reminiscencias góticas. Fue reedificada en el primer tercio del siglo XVI sobre restos románicos. En su interior alberga un retablo protobarroco, de mediados del siglo XVII, dedicado al Apóstol.

La iglesia de San Nicolás, de estilo neoclásico, comenzó ti levantarse en 1715. Del conjunto sobresale la fachada barroca y el retablo mayor, rococó. En su interior hay un interesante Cristo Yacente y una cruz parroquial de estilo gótico.

Por la calle Real se llega al edificio de la antigua cárcel, hoy Centro de Recepción de Visitantes del Parque Natural Montes Obarenes-San Zadomil. A continuación se encuentra el Ayuntamiento (muestra de la arquitectura civil del siglo XVIII), una de las casas blasonadas con que cuenta Pancorbo.

Muy próxima, junto al Oroncillo se encuentra la curiosa Fuente de los Carneros (1797). Pancorbo sigue una estructura alargada que sigue el espacio entre las estructuras rocosas que lo rodean. El casco urbano se alinea perfectamente con el río, cruzado por varios puentes.

En lo alto de la pared rocosa de los Obarenes se encuentra la fortaleza de Santa Engracia (levantada a finales del siglo XVIII como defensa ante la inminente invasión napoleónica). También en los Obarenes, en medio de una zona boscosa, se encuentra la ermita y necrópolis medieval de San Mamés.

Por tierras burebanas

Siguiendo la calle Real se sale de Pancorbo en dirección a la N-I. Poco antes de llegar a la carretera se hace un doble giro, primero a la izquierda y después a la derecha, hacia el polígono industrial. El camino pasa por delante del silo y continúa pegado a la izquierda de la línea férrea hasta el final del término municipal de Pancorbo, primero junto a los terrenos del polígono y después entre la autopista y tierras de cultivo.

La ruta prosigue siempre a la izquierda de la N-I y de la antigua calzada romana, la Vía de Aquitania. Tras alcanzar el término de Villanueva de Teba, atraviesa por debajo la AP-l para ascender por Las Lomas e internarse enseguida en terreno de Santa María Ribarredonda.

En dirección a Zuñeda, se cruza el río Vallarta, muy cercano ya a su desembocadura en el Oroncillo, y se vuelve a atravesar la autopista para situarse en el margen derecho de ésta. El trazado se hace más llano y se separa de la AP-l. Así, siguiendo el recorrido del llamado Camino Real de Pancorbo, se llega a Zuñeda.

La iglesia de San Andrés, del siglo XVII -de una sola nave, con dos capillas laterales-, con su torre de influencia mudéjar, es el principal elemento de interés arquitectónico de este pueblo burebano.

Un camino rural de gravilla que parte de Zuñeda enlaza enseguida con la pista que entre fincas de cereal, conduce directamente hasta Grisaleña. Aquí merece la pena detenerse a contemplar algunas casas blasonadas, además de la iglesia parroquial de San Andrés, en la que destaca la antigua torre fortificada, hoy convertida en campanario del templo.

La iglesia, sometida a profundas reformas durante los siglos XVII y XVIII, se asienta sobre un edificio anterior, de estilo románico. Del edificio primitivo apenas se conserva en el interior una interesante pila bautismal.

La historia de Grisaleña se remonta al siglo XI. Su nombre primitivo fue Sentencia y en ella se alojó el rey Pedro I durante la guerra que le enfrentó a su hermanastro Enrique II. Tras salir de Grisaleña, la ruta discurre por un camino con buen firme y se mantiene en todo momento entre la Nacional-I y la AP-l, paralela a ambas y asciende hasta los 800 metros de altitud antes _de iniciar de nuevo un suave descenso hacia Cameno por una pista con buen asfalto.

A través de un camino a la derecha se accede al barrio briviescano. Merece una visita la iglesia de Santa María (de los siglos XVII y XVIII), en cuyo interior se conserva una magnífica Virgen sedente de estilo gótico, fechada en el siglo XIV además de una curiosa pila bautismal que reproduce las imágenes de los apóstoles.

Junto a la iglesia se encuentra la Casa de las Emparedadas, del siglo XVIII, en la que vivían varias mujeres que vivían de donaciones y limosnas y se entregaban voluntariamente a la oración, como si se tratase de monjas de clausura.

Desde Cameno se enlaza nuevamente con la carretera que, a los dos kilómetros, se une a la BU-720 (Briviesca-Cerezo de Río Tirón) para a continuación cruzar la N-I, la línea férrea y el río Oca. Por el Paseo de la Epitafia se accede al casco histórico de la capital de La Bureba. A partir de aquí, el recorrido continúa por Justo Cantón Salazar (una de las calles con más ambiente comercial) hasta la Plaza Mayor, auténtico centro neurálgico de la ciudad.

Para seguir el trazado de la Vía de Bayona habrá que continuar por la calle Santa María Bajera, hasta la plaza de Santa María atravesándola en diagonal para acceder a la calle Mayor, desde la que se superará de nuevo el río Oca y se dejará Briviesca, camino ya de la siguiente etapa.

Briviesca

La capital burebana es parada obligada. Briviesca guarda profunda huella de su historia y concentra un importante patrimonio artístico y cultural, además de constituir el eje comercial y empresarial de la comarca. No se debe abandonar la ciudad sin probar su gastronomía (desde las famosísimas almendras garrapiñadas al cordero, el queso, la cuajada o la morcilla). Pero además, una visita relajada por sus calles permitirá contemplar el arte civil y religioso de una localidad que cuenta con importantes vestigios jacobeos (como el antiguo hospital de las Viejas, el de Nuestra Señora del Rosario y el desaparecido de Nuestra Señora la Mayor).

La arquitectura religiosa. La joya patrimonial de Briviesca es el conjunto de Santa Clara, compuesto por la iglesia, el convento, una casa solariega y el hospital. Declarado Monumento Nacional en 1931, el conjunto fue realizado en el siglo XVI por Juan Gil de Ontañón. La iglesia alberga un impresionante retablo de madera de nogal sin policromar, de 24 metros de altura, dedicado a la exaltación de la Virgen. La obra, ejecutada por el escultor mirandés Pedro López de Gámiz, ha sido denominada "el Escorial de los retablos".El templo, de una sola nave con planta de casi cruz latina, conserva los asientos originales del. coro y el excelente órgano barroco, además de una magnífica bóveda gótica estrellada.

Además, el convento cuenta con dos claustros, uno de ellos de estilo gótico ojival. El Hospital de Nuestra Señora del Rosario, conocido como Hospitalillo, fue construido a lo largo del siglo XVI con la misión que indica su nombre. La parte más interesante es el patio cuadrado de estilo renacentista herreriano, de dos plantas, que alberga diversas dependencias municipales.

Otro edificio de gran interés es la Ex colegiata de Santa María, declarada en 1983 Monumento Histórico-Artístico Nacional. La edificación original data de principios del siglo XIV, aunque fue en 1789 cuando comenzó la reconstrucción de la nueva fachada neo clásica y las torres -rematadas por cúpulas gallonadas sobre arcos de medio punto-, así como diversas reformas del interior. En 1794, el templo mostraba ya el aspecto actual.

En la fachada destaca la imagen gótica de Nuestra Señora de Allende y en el interior dos sepulcros góticos con esculturas yacentes y los retablos del Rosario (de principios del siglo XVII), San Pedro y Santa Teresa (siglo XVIII), Cristo Crucificado (neoclásico), y Nuestra Señora de la Asunción (barroco). Por encima de todos destaca el retablo de la capilla gótica de Santa Casilda, magnífica obra renacentista en madera de nogal sin policromar, de Pedro López de Gámiz.

La tercera iglesia de Briviesca es la de San Martín, ubicada en la Plaza Mayor. Su origen se remonta a principios del siglo XIV, aunque la construcción actual se inició en el siglo XV bajo los cánones del gótico tardío y continuó durante un largo proceso. Fruto de las sucesivas etapas es la mezcla de estilos (gótico, renacentista, plateresco y barroco) en el espectacular retablo de finales del siglo XVII.

En la Capilla de las Viejas se encuentra otro magnífico retablo, claro exponente del arte hispano-flamenco fechado entre 1490 y 1515, además de los sepulcros de Pedro Ruiz de Briviesca y su esposa. También merecen una visita las capillas del Carmen y San Miguel, así como la dedicada a la Pasión y Muerte de Jesucristo.

La arquitectura civil. Briviesca conserva varios palacios y casas blasonadas. Uno de los más notables (ubicado en el inicio de la calle Santa María Encimera) es el de los Soto Guzmán, de comienzos del siglo XVII, hoy sede de la Casa Consistorial.

De estructura similar al anterior es la casa palacio de los Torre, que se encuentra en la calle Medina, construida en la segunda mitad del siglo XVII. En la misma calle se sitúa la casa palacio del Abad Rosales (de 1718), de estilo barroco. Por último, en la esquina entre Santa María Encimera y Juan Cantón está la Casa de los Salamanca, en la que se alojó la Reina María Luisa de Saboya.

Otro ejemplo de la arquitectura civil briviescana es el Hospital de las Viejas (del siglo XVI), cuyos restos pueden contemplarse en la calle Pedro Ruiz.

Además, son varias las casas blasonadas que conserva la ciudad, algunas de ellas con escudos que presentan un buen estado de conservación.

Pero la capital de La Bureba es mucho más que un conjunto de notables iglesias y palacios. Gran parte de su encanto reside en la armonía de sus calles (que le valió el sobrenombre de "la bien trazada") y de la Plaza Mayor (presidida por un templete de 1909) o la de Santa María.

Además, la ciudad ofrece la posibilidad de recorrer los paseos de La Taconera, La Epitafia, el Oca o La Isla, descansar en los parques de la Florida o La Magdalena, o disfrutar de las privilegiadas vistas del mirador del Monte de los Pinos.

Hacia el Alto de La Brújula

La Vía de Bayona abandona Briviesca por la margen izquierda del Paseo del Oca y la avenida del Ventorro, en dirección a Prádanos de Bureba. La ruta evita la Nacional-I que quedará siempre a la izquierda y la línea férrea, a cuya derecha discurre durante un buen trecho.

Un camino completamente recto lleva hasta Prádanos, una pequeña localidad que ofrece al visitante algunas muestras interesantes de casas blasonadas, además de una fuente pública, el antiguo parador, un molino harinero y la iglesia de Santa Eufemia, fechada en la segunda mitad del siglo XVII. En su interior guarda algunas tallas de interés y buenas piezas de orfebrería.

A la izquierda del camino se observan, en un alto, los restos de una de las torres del telégrafo óptico que conformaban en el siglo XIX la línea entre Madrid e Irún.

El camino continúa hasta el siguiente núcleo, Castil de Peones, con la compañía de la carretera Madrid- Irún. En Castil merece la pena detenerse a contemplar la torre renacentista llamada La Casona (del siglo XVI), que presenta en su esbelta fachada los escudos de la. familia Aguilar. Además, en su iglesia de San Pedro se conservan unas interesantes pinturas hispano-flamencas. También cabe reseñar la casa fuerte de los Temiño, un almacén neoclásico, el antiguo hospital, los molinos harineros y los puentes sobre el Cerratón y el Oca.

Desde Castil de Peones debe tomarse una calle que parte a la derecha para seguir a continuación un camino asfaltado hacia Revillagodos, por la izquierda de la vía férrea. Antes de llegar a esta localidad habrá que atravesar el río Cerratón (también llamado de la Pedraja), girar bruscamente a la izquierda y tras un nuevo cambio de sentido hacia la derecha, cruzar la vía y la autopista.

Enseguida se, alcanza Revillagodos, pequeño núcleo de trazado medieval dependiente del municipio de Briviesca, en el que destaca como elemento arquitectónico una casa palaciega, conocida como el Palacio, en cuya fachada puede contemplarse uno de los mejores escudos nobiliarios de La Bureba. Se trata de una sólida construcción de planta rectangular, con elementos barrocos perteneciente a las familias Temiño y Sarmiento. No es esta, sin embargo, la única edificación de interés. Al margen de la fuente pública, hay que destacar la presencia, en la parte alta del pueblo, de la iglesia de San Esteban, construida en el siglo XV y reformada entre los siglos XVII y XVIII.

Desde Revillagodos, el itinerario discurre por la carretera BU-V-5112 que comunica Briviesca con Santa Olalla de Bureba, siempre por la derecha de la autopista. En poco más de un kilómetro se llega a Quintanavides, presidido por la iglesia de Santa María, del siglo XVI (con planta de cruz latina y sólida fábrica de sillería), con torre y retablo del XVII.

A la salida del pueblo hubo un hospital parcialmente reservado a peregrinos. Además, la localidad conserva algunas casas blasonadas y una fuente pública de grandes dimensiones.

Tras recorrer otro kilómetro por un camino que discurre a la derecha de la carretera se llega a la siguiente localidad de la ruta, Santa Olalla de Bureba, donde puede contemplarse la iglesia de Santa Eulalia (que da nombre al pueblo ya que, según cuenta la tradición, hasta él llegaron reliquias de la joven martirizada en tiempos del emperador Diocleciano). En ella destaca la portada plateresca y una capilla con la imagen de Santiago. Otros elementos dignos de mencionarse son una casa blasonada, el lavadero, una fuente con abrevadero y el antiguo horno.

De vuelta a la carretera local se accede a la N-I. Enseguida parte un camino a la derecha de ésta que nos introduce a través de la calle Real en Monasterio de Rodilla, ubicado a los pies del Alto de La Brújula.

Monasterio de Rodilla

En Monasterio son numerosos los elementos de interés artístico que pueden visitarse, aunque tampoco puede ignorarse la belleza del paisaje que rodea a la localidad.

Monasterio de Rodilla fue el Tritium de los autrigones (una de las principales ciudades de este pueblo prerromano), un asentamiento posteriormente romanizado. Este importante yacimiento se ubica en el Alto de Rodilla, en un lugar que domina amplias extensiones de terreno alrededor. Este emplazamiento estratégico podría explicar su ocupación desde la I Edad del Hierro hasta la Baja Edad Media.

De la importancia de este núcleo durante la época medieval dan testimonio la torre del homenaje y parte de la muralla del castillo del Conde de La Bureba, edificado entre los siglos X y XI.

Junto a algunas casas blasonadas y al inmueble que alberga la Casa Consistorial (soportalado y con arcos de medio punto), hay que destacar la existencia de tres templos, todos ellos de gran valor arquitectónico. El primero que se encuentra en la Vía de Bayona es la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en cuyo interior se encuentra un magnífico Cristo crucificado de estilo románico, del siglo XII (en el que la lograda expresión de patetismo), además de una hermosa talla de Nuestra Señora del Valle, igualmente románica, en cuyo rostro se refleja la bondad.

El edificio, rematado por una espadaña, está formado por tres cuerpos y muestra la mezcla de estilos propia de las sucesivas etapas constructivas, entre los siglos XVI (del ábside poligonal) y XVIII (de los remates barrocos).

Dejando atrás el núcleo principal, se llega al barrio de Santa Marina, donde se encuentran los otros dos edificios religiosos. En el primero, la iglesia que da nombre al barrio, destaca la torre poligonal con ventanas románicas, la nave con contrafuertes, los canes labrados en la nave y la cabecera poligonal, también con contrafuertes (del siglo XVI).

Una joya del Románico. Pero sin duda, el más claro exponente del arte religioso en Monasterio es la impresionante ermita románica de Nuestra Señora del Valle, construida a finales del siglo XII (y reconocida como Monumento Histórico-Artístico Nacional). Se trata del último vestigio del desaparecido monasterio levantado en el siglo X.

El edificio, de una sola nave, está rematado en una cúpula sobre crucero y presenta un hermoso ábside semi circular en la cabecera. Destaca la elegancia y la armonía del templo.

En el interior, una cúpula de media naranja se sostiene sobre alargadas pechinas, mientras que el ábside se remata en bóveda de horno y el cuerpo de la ermita se cubre con bóveda de cañón ligeramente apuntada. De este templo proceden el Cristo Crucificado y la imagen de Nuestra Señora del Valle que hoy pueden contemplarse en la iglesia parroquial.

Camino de la capital

Desde Monasterio de Rodilla, la Vía de Bayona asciende por el barrio de Santa Marina y la ermita de Nuestra Señora del Valle. Enseguida deja la carretera que se dirige al Valle de las Navas, para tomar un camino a la izquierda que, en una continua subida, alcanzará el Alto de la Brújula. Se trata de uno de los trechos más exigentes de la ruta, necesario para salvar el desnivel existente entre la cumbre y las tierras llanas de La Bureba.

Tras llegar a La Brújula (que recibe su nombre del instrumento colocado a finales del siglo XVIII en un pedestal de piedra), la ruta atraviesa por un parque eólico y cruza después por un pinar por el que inicia un suave descenso para encontrarse con el Camino de los Romanos, con el que coincidirá ya hasta Las Mijaradas.

Pronto se sale del municipio de Monasterio de Rodilla y se llega al término de Quintanapalla, el recorrido se ve constantemente acompañado por la presencia de paneles informativos, balizas y miliarios que indican el paso de la Vía de Italia (una impresionante obra de ingeniería que permitió a los romanos atravesar la Península desde Tarraco (actual Tarragona) hasta Asturica Augusta (hoy Astorga).

Como corresponde a este tipo de trazados de época romana, el recorrido se efectúa por un terreno sin apenas desnivel para el caminante. Así continuará prácticamente hasta la llegada de la ruta a la capital burgalesa.

La localidad de Quintanapalla queda un par de kilómetros a la izquierda del camino, junto al que se encuentra la impresionante Dehesa, un recinto de bosque y pradera de cincuenta hectáreas de superficie y rodeado en todo su perímetro por un muro de piedra. Se trata de un espacio de gran interés desde un punto de vista medioambiental y económico (proporciona a los habitantes del municipio abundante leña, setas y caza), poblado de robles, rebollos, arces y fresnos.

Pero Quintanapalla, situado junto a la N-I, ofrece otros atractivos, entre los que destaca su entramado urbano, que mantiene sólidas edificaciones de piedra y presidiendo el conjunto, la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir, de origen gótico (siglo XVI).

El pueblo que tuvo castillo y hasta bien entrado el siglo XVIII, hospital de peregrinos, ha sabido conservar vivo un acontecimiento histórico: la boda entre Carlos II y María Luisa de Orleans, que tuvo lugar en 1.679. Cada año los propios vecinos de la localidad escenifican aquél evento con tanto cariño como acierto.

Siguiendo por la vía romana se deja a la derecha el campo de golf de Riocerezo, una cuidada instalación de dieciocho hoyos, con calles anchas, amplios greens y numerosos obstáculos de agua, que cuenta con los servicios necesarios para satisfacer la demanda de los amantes de este deporte.

Riocerezo se encuentra a tres kilómetros en línea recta de la Vía de Bayona, pero merece la pena desviarse del camino para contemplar su entramado urbano, formado por construcciones de buena piedra de sillería, además de las dos iglesias, San Juan Bautista y Santa María. Junto a éstas se encuentran dos fuentes de tradición romana, en piedra, con tejado a dos aguas y arco de medio punto.

El templo de San Juan Bautista, edificado entre los siglos XIII y XVII, preside la localidad. Se trata de un edificio originalmente románico, pero con abundantes elementos góticos y añadidos barrocos.

En cuanto a la iglesia de Santa María (de los siglos XVI y XVII), se encuentra en el extremo oriental del pueblo y constituye un interesante ejemplo del arte gótico y barroco.

Tras dejar las instalaciones del campo de golf se llega a la granja de Las Mijaradas y se pasa junto al denominado Monte de Las Mijaradas, que presenta una interesante estructura de bosque atlántico apenas alterado por la mano del hombre.

A continuación, la ruta continúa entre tierras de labor hasta Hurones, que queda a unos pocos centenares de metros a la derecha. La iglesia románica de Santiago es el elemento patrimonial más sobresaliente de la localidad. En ella destaca la portada de madera, en cuyo dintel hay interesantes elementos decorativos.

Además, cabe reseñar la ermita de Santa Ana, una casa blasonada y un par de fuentes. El camino discurre junto al arroyo de Hurones, deja a la derecha la Casa de los Morquillas y la localidad de Villayerno-Morquillas (ubicada en una ladera) y sigue hasta el barrio burgalés de Villímar después de atravesar sobre la línea férrea y bajo la Ronda Norte.

Desde Villímar se interna en la capital burgalesa por la calle Poza de la Sal y el barrio de Gamonal hasta la calle Vitoria, donde sale al encuentro de la magnífica iglesia gótica de Nuestra Señora la Real y Antigua de Gamonal (de los siglos XIV al XV, con torre del XIII). Aquí se une al Camino Francés para continuar durante casi quinientos kilómetros hasta Santiago de Compostela.

Delante de la iglesia hay un bello crucero del siglo XV decorado con motivos jacobeos, que luce una imagen de Santiago peregrino.

Burgos

La capital burgalesa fundada por el Conde Diego Parcelas en el año 884 y declarada Patrimonio de la Humanidad reúne un impresionante conjunto monumental entre el que destaca la Catedral de Santa María la Mayor, una indiscutible joya del gótico.

El templo fue levantado sobre planta de cruz latina con tres naves, de las que las laterales se convierten en girola al llegar a la cabecera. El claustro, del siglo XIII, cuenta con dos plantas y alberga el Museo de Arte Sacro.

Junto a la catedral, cabe destacar otros monumentos, encuadrables en este mismo estilo arquitectónico, como las iglesias de San Gil, San Esteban, Santa Águeda y San Nicolás. Pero el catálogo monumental de Burgos es mucho más amplio. El Monasterio de Las Huelgas, la Cartuja de Miraflores, la Casa del Cordón, la iglesia de San Lesmes, la Casa de Miranda (que alberga el Museo de la Ciudad de Burgos), el Arco de Santa María, el Real Monasterio de San Agustín o el Teatro Principal son ejemplos destacados de una extensa relación de elementos patrimoniales, así como el recientemente inaugurado Museo de la Evolución Humana.

Igualmente hay que referirse a la Puerta, el Monasterio y el Hospital de San Juan, que forman un conjunto muy ligado a la ruta jacobea.

Todo este conjunto arquitectónico convierte a la capital burgalesa en uno de los lugares más importantes de paso del Camino de Santiago y en una ciudad digna de una visita sosegada.




© Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Briviesca Bureba. Via Bayona en La Bureba (Burgos) 2017. Diseñado por Paleoymás